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5.12.11

Infinito

Se levantó por la noche. Por alguna razón extraña, como por una fuerza diminuta y poderosa abrió los ojos de repente. Y con el aleteo de sus pestañas cien mariposas echaron a volar en alguna parte. Pero eso ella no lo sabía todavía. Abrió los ojos de repente, estaba tendida boca arriba en la cama y las imágenes del sueño la bombardearon como dulces pellizcos en el antebrazo. Una jungla de noche, yacía recogida entre matorrales y ramas en una isla levemente iluminada por la luna. Miraba fijamente los dedos de su pie descalzo, con una expresión suave y relajada. Su cuerpo quebradizo se doblaba bajo un vestido de gasa gris, las gotas de rocío paseaban temblorosas. Un león se acercó en dos pasos por su espalda e indiferente escuchó cómo le susurraba en la nuca que todo era una trampa.
Se levantó por la noche. Posó los pies descalzos en el frío parqué. Tenía que hacer algo, pero no recordaba el qué. No debía ser importante, pensó. Veinte segundos, calculó. Veinte segundos los que tardó Serge en pasar por su mente. Otras mañanas apenas abiertos los ojos, él ya estaba ahí. 'Monopolizas cada uno de mis pensamientos', le dijo un día, y provocó esa media sonrisa de las cosas inesperadas y un tierno rubor en su rostro. Vivía de recuerdos, imaginaba a Serge una vez y otra. No podía evitarlo, por ello hasta veinte segundos le parecieron mucho. Se quitó el camisón y lo dejó apoyado en la silla del tocador, mientras se sentaba frente al espejo y sujetaba un moño improvisado con una goma azul. Permaneció ahí, inmóvil ante la imagen que le devolvía el cristal. Qué ojos tan cansados, qué labios tan tristes. Y qué sólos.

Hay veces en la vida que te das cuenta de que eres algo eterno. Hay momentos, como cuando te levantas por la noche y en la oscuridad de la habitación sientes el frío del suelo en tus pies descalzos, y te concentras sin querer en los sonidos que vienen de la calle, y de la habitación, hasta que sólo oyes los de tu propio cuerpo, o como cuando caminas y ves más allá de las personas que se cruzan, incluso más allá de los tejados y del cielo. Hay momentos en que te das cuenta de que eres eterno cuando miras en los ojos de alguien,


sientes que teniendo a esa persona jamás podrías morir.

6.11.11

Gama

Imagínate que las suelas de todos tus zapatos dejaran huellas de colores en el suelo al caminar. Así, desde el momento en que pisaras el mundo verías cuanto has andado, y qué poco has visto. Imagínate si cada persona dejara huellas en el suelo al caminar, la Tierra estaría llenas de senderos de pies, recorridos de unas vidas. Así podrías ver dónde has estado, dónde se cruzaron vuestros caminos y cómo comenzasteis a pasear juntos. Cómo viajasteis hacia lugares vírgenes donde las únicas huellas eran las vuestras y cómo en un punto vuestros caminos se separaron hasta perder el rastro. Darte cuenta de que los pasos en falso son habituales, y que cada recorrido es único ya que, por muy cerca que estén, nunca llegan a sobreponerse. Imagínate que los bebés al gatear dejaran marcas de sus manos, y que hubiera tantos colores como personas. La Tierra sería un lienzo en continua creación,



un cesto que recoge los recuerdos del caminante que vuelve sobre sus pasos.

20.10.11

Cero

Recuerdo, el olor antes de la lluvia. El silencio, golpeado por los tambores. Un momento, y de vuelta a la profunda nada. Recuerdo, en mis oídos retumbar la ausencia de un todo. Mis ojos, hundidos en un mar de incertidumbre. La oscuridad, flotando en el aire, respirable roca podrida bajo la cual se esconde lo poco que queda de esencia. Los endiablados ecos de percusión, se hallaban cada vez más cerca. Sentía los pasos por la calle vacía. Cómo en mis retinas salpicábanse leves imágenes de lo que se avenía. Cuando pude tocarlo con la punta de los dedos, no lo hice, pues no era sino un ente mal concebido, sin forma ni ángulo mas que aquel que es infinito. Advertí el aliento mefítico, encontrándose con lo que quedaba de mí. Golpeando los restos de mis sentidos y cómo no pude soportar la percepción de aquella equimosis viva creada en garras del mismo engendro que juró ser puro, por el cual ví correr la savia de la vida antes de que la última sombra iniciase la danza sin fin. Y ahora ansiando mis entrañas el arcano horror, recuerdo, el olor antes de la lluvia consumido. El silencio y la oscuridad mas absolutos, lo último de mi esencia flotando en una perfecta vorágine, espiral insaciable, quimera perpetua. Recuerdo, la voz que dio fin al absoluto del más versado y del más ajeno. Cómo quedaría constante en la oquedad más profunda el eco huído entre el aullido y el trueno:



"La inmensa burla, eso fuisteis, y como tal yaceréis en el cosmos"

13.10.11

Supernova

Imaginarnos. El atardecer, tan efímero como aquello que nos unirá, caerá en la urbanización sobre los ladrillos rojizos y bajo la diagonal de luz pintada en la fachada nos sentaremos tú y yo. Los bloques de pisos rodeados de calles de tendidos eléctricos, el sonido de algún perro y del paso de la tarde, cubrirán el lienzo celestial en un degradado de prusia a bermellón. Pasarán las nubes y se llevarán el silencio con ellas. Imaginarnos. Olvidarás la ciudad, no tendremos nada más allá de la nebulosa en nuestros dedos entrelazados. Y conforme nos elevemos hacia el cielo suburbano, te encontraré, y dejaré de imaginarte. Podrás dejar de imaginarme. Seremos ya polvo, estrellas extintas. Te encontraré, donde nunca se haga de noche. Reiremos...


...y lo único que necesitaré para vivir será respirar de tu risa.

10.10.11

Eres humo

Que la noche caiga y sea en vela. Que te sientes aspires el momento lo guardes en tus pulmones y no lo sueltes. Contigo no se puede jugar eres muñeca de diamante irrompible pero con marcas en tu piel, rayas profundas que no llegarán a traspasarte. Tu pelo cae en ondas sobre tus hombros tus ojos rasgados se funden con la niebla que sube hasta tu balcón. Te sientas aspiras el momento que  lo guardes un segundo en tus pulmones y no lo sueltes, no. Ojalá pudieras quedarte así como siempre sola sin nada sola tú y tu mente qué más quieres o necesitas, nada es nada y todo se mueve, todo se mueve pero ahora no. Ahora todo flota sobre tu cabeza en un anhelo de lo que nunca fue y se mete por tu boca tu nariz lo aspiras lo suspiras lo aspiras no lo sueltas. Que todo fue y no fue nada y nada no existe y lo sabes lo sabemos no lo supiste. Te preguntas a sabiendas no encontrarás respuesta por muchos horizontes que busques aquel que te importaba lo dejaste atrás seguiste buscas la luz el sol pero no quieres permaneces en la sombra estás bien, sí, la oscuridad se siente se huele se ve te traspasa se te inyecta la oscuridad viaja la oscuridad eres tú. Ser en la sombra lo que te hicieron temer lo sientes lo sabes pero no sabes nada porque no piensas tu mente no está en blanco está en negro está flotando en un espacio vacío sin palabras ni sentido el sentido no existe nada existe ya en este lugar en esta esquina esta escalera estás fuera, arriba muy arriba casi tocas el techo si lo hubiera pero eres libre el espacio es infinito como el tiempo y lo que es infinito no existe es un signo una ilusión fantasía del romántico y tú no sabes de eso ya no, en qué te has convertido quién eres mírate, un ser sin palabra ni pensamiento inerte blando decaido...
...eres humo, sólo eso.